Unidos Por un Esperanza

20 Jul 2010 by Fausto Sicha, No Comments »

By: Fausto Sicha

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          El frio y la distancia no impidieron a José Gómez y un grupo de 4 amigos que viajaran desde Queens hasta Newark (New Jersey) para atender un programa benéfico organizador por la organización Unidos Por Una Esperanza este pasado 12 de diciembre. La llegada fue grata y calurosa. Las organizadoras del evento recibían a la gente y repartían sonrisas y abrazos como si se volvieran a encontrar con viejas amistades. La música comenzó temprano y el baile no tardo en empezar. Pronto el salón estuvo lleno y la mayoría bailaba como si se tratara de una celebración familiar. No hubo formalismos, discursos, o al menos presentación de las organizadoras. Todos éramos iguales, estábamos entre amigos, compañeros y compatriotas.

          En la puerta la donación sugerida fue de $ 20, y en el bar las 4 coronas costaban $10. Estos precios parecen sugerir que las organizadoras entendieron la resección económica por la que pasamos. Pero su visión fue mucho mayor. Ellas entendieron que para ayudar no se debe pedir bastante pero si se debe pedir a muchos. De esta manera colectaron una buena cantidad de dinero. Con este dinero, por fin alguien iba a tener navidad. El momento de felicidad, la apertura de regalos, y por qué no, las lágrimas de una madre que les ve sufrir se acerca para los niños de Biblian, (Ecuador) lugar de donde vienen las organizadoras. Esta vez, este año, esta navidad, los que se recordaron de esos niños  no son los que más tienen, no es Papa Noel, ni tampoco el gobierno ecuatoriano, son simplemente jovencitas ejemplares que trabajan en tiendas, restaurantes, y limpieza, y que en el tiempo libre se dedican a aprender Ingles. He ahí un ejemplo de bondad. He ahí un ejemplo de sencillez. He ahí un gran ejemplo para todos nosotros. He ahí un silencioso llamado para los que nos gobiernan.

          Mónica Hidrovo, una de las organizadoras tomo el micrófono antes que el baile termine. Su canción con un mensaje profundo trajo lágrimas a los ojos de muchos, mientras que en las pantallas las imágenes de niños descalzos, de casas de paja, de un hogar sin agua, y de un patio sin juguetes nos recordaba a todos del lugar donde venimos. Mónica terminaba su presentación, mientras muchos de los presentes ponían su mano en el bolsillo para ayudar nuevamente. Todos ayudaban como podían, aunque nadie pidió nada y nadie explicaba la razón del baile. Eso estaba sobre entendido. Ahora entiendo, el valor de las acciones y el significado de las buenas ideas tiene más fuerza  que el poder de las palabras.

          Usted amigo lector, que entiende este mensaje, que recuerda el lugar de dónde venimos, que desea ayudar en esta navidad a un niño hambriento, descalzo, y sin juguetes también puede ser parte de esta maravillosa historia escrita con el ejemplo de los miembros de Unidos Por Una Esperanza. Ayúdeles a ayudar!

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